Ya no me acuerdo dónde os dejé la última vez. Eso de no tener Internet en el Motel una noche me descabala mi planeado trabajo en el blog. Creo que el último día, el día ocho, os dejé siguiendo nuestro viaje por Oklahoma. Pues bien, continuamos. Una vez salimos de Oklahoma City dejamos atrás el mal tiempo y la amenza de tornados e hicimos noche en Elk City, Oklahoma, muy cerca de la frontera con Texas. Allí, a la mañana siguiente, visitamos el Museo Nacional de la Ruta 66 que además de toda la parafernalia y memorabilia propia de la época de oro de la Carretera Madre, incluye una recreación de una ciudad de la época del Viejo Oeste.
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| Museo Nacional de la Ruta 66 |
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| ¿Qué tal me queda el Cadillac rosa? Es como el de Elvis! |
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- Totó, me parece que ya no estamos en Kansas...
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A unos ciento cincuenta kilómetros al oeste de Oklahoma City, según te acercas a la frontera con Texas, el paisaje se abre en amplias praderas y la Ruta 66 se va enroscando y desenroscando con la Interestatal 40. Entramos a Texas a través de lo que en inglés conocen como la zona de Panhandle Plains, es decir, las llanuras del mango de la sartén. Si os fijáis, el estado de Texas con su gran amplitud, se estrecha justo en el noreste, entre Oklahoma y Nuevo México. Ese trecho del mapa de Texas se conoce como Panhandle, una zona de llanuras abiertas que te permiten contemplar el horizonte sin fin y los grandes cielos del sur que muchas veces parecen pintados por el mismo Monet. La Route 66 sólo recorre 285 km de Texas y aquí se encuentra su punto central, en Adrián, mitad de camino entre Chicago y Los Ángeles.

Al cruzar la frontera entre Oklahoma y Texas seguimos la Ruta 66 que durante mucha parte del trayecto corre paralela a la autopista con la ventaja de encontrarte completamente sólo en la carretera. Si alguna vez recorréis la Ruta 66 sabréis que estáis en el camino correcto cuando, en lugar de asfalto, encontréis una carretera de cemento (este es el primer trazado que se hizo de la carretera) que está construída por secciones de unos cinco metros y entre sección y sección hay una pequeña franja que hace que el coche ruede con el siguiente ritmo "pum, pum....pum,pum...pum,pum..." cada vez que pasas por encima. Tiene su encanto pues evoca reminiscencias del pasado y te permite conocer pueblos que nunca conocerías si siguieras el trazado recto de la autopista.
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| El pueblo semi-abandonado de Shamrock |
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| Un cementerio de coches clásicos |
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Un auténtico mito de las atracciones de carretera de la Ruta 66,
"U Drop Inn" café y gasolinera. El café y la gasolinera están fuera de funcionamiento y todo
lo que queda es una tienda de recuerdos. |
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U Drop Inn representa la arquitectura Art Decó de los años 30
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| El colegio abandonado de un pequeño pueblo a lo largo de la Ruta 66, fundado en 1907 |
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La señal es lo único que queda de una popular atracción de la antigua carretera,
las serpientes de cascabel |
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Como os cometaba el otro día, muchos negocios y moteles que
se alimentaban del negocio que generaba la Ruta 66 fueron
cerrando sus puertas a medida que los viajeros dejaron de llegar |
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McLean, otro de los pueblos que fue abandonado después de que la carretera
dejara de traer viajeros a sus negocios |
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| Antiguo cine de la ciudad fantasma de McLean |
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Antigua gasolinera Texaco restaurada por la asociación
para la preservación de la histórica Ruta 66 |
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| Esto es Texas |
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Las llanuras de Texas, que durante muchos kilómetros sólo se ven salpicadas por postes eléctricos y molinos de viento, son aparentemente interminables hasta que, de repente, casi como un espejismo, surge un vasto cañón en el horizonte.Es el cañón de
Palo Duro donde una bifurcación del Río Rojo se abrió camino entre la roca hasta crear el segundo cañón más grande de Estados Unidos. Es un escenario clásico del Viejo Oeste que se puede atravesar en coche a través de los 25 km de carretera pavimentada que baja hasta el fondo del cañón. La primera imágen que te encuentras al abrir el folleto de información que te dan a la entrada es una fotografía de una serpiente de cascabel, que abundan en el lugar. Como podéis imaginar eso ya me predispuso a no bajarme mucho del coche y andar con mucho cuidado por los caminos del cañón.
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| Palo Duro Canyon |
Muy cerca del cañón de Palo Duro, en Amarillo, se encuentra otra de las leyendas de la Ruta 66, el
Big Texan Steak Ranch & Motel. Es un viejo motel y restaurante que abrió sus puertas a los viajeros de la Ruta 66 en 1959. El Motel está inspirado en el look del Viejo Oeste pero lo más curioso de este lugar es que un gigantesco cowboy anuncia en las vallas publicitarias un entrecot gratuito de 2 kg. Por supuesto, todo tiene truco. Si no logras comerte el entrecot y las guarniciones en una hora, tendrás que pagar 50$ por la comida. Cuesta creerlo pero¡ hay quien ha logrado comer esos 2 kg de carne en una hora! Lo que no sabemos es si después de eso tuvieron que ir directos al hospital...o al baño.
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| Los campeones que consiguieron comerse los 2kg de entrecot en menos de una hora |
Otra clásica atracción de carretera cuando viajas en la Ruta 66 a la altura de Amarillo en Texas, es el Cadillac Ranch, creado en 1974 por Stanley Marsh y su grupo de amigos hippies venidos de San Francisco. Como su nombre indica, nos encontramos ante diez Cadillacs parcialmente enterrados en el suelo y grafiteados dentro de un rancho compartido con ganado. Si encuentras botes de spray en el suelo, puedes contribuir a crear esta obra ¿de arte? que es todo un icono de la Ruta 66 y la cultura pop.



Después del Cadillac Ranch perdimos nuestro tiempo intentando encontrar la ciudad fantasma de Old Tascosa. Tan fantasma que no la encontramos. Es una de las contrapartidas de viajar en la Ruta 66, algunas cosas son casi imposibles de encontrar. Es como una gymkana. Tienes que ir de un punto a otro de la Ruta 66 intentando pasar por el mayor número de lugares posible y no perderte en el intento. Así que, se nos hizo de noche y pasamos por otra ciudad abandonada, Glenrio, cuando ya había oscurecido. No veáis qué miedo. Apenas eran cinco edificios abandonados a un lado de la carretera pero he visto demsiadas películas como para no pasar miedo en un sitio así cuando se hace de noche. Y lo mejor es que al final del pueblo fantasma tuvimos que dar la vuelta porque la Ruta 66 se cortó derepente, dejando lugar a una carretera de arena sin asfaltar. Así que, volvimos a la autopista para cruzar ya a Nuevo México y llegar Tucumcari.
Ese será nuetsro próximo capítulo, día 10 en Nuevo México.
Cerrad bien el coche. A las serpientes de cascabel les gusta refugiarse y dormir a la sombra. Me lo dijo una amiga americana que cruz;o texas en autostop y que se le acercaban al caso de dormir y a la mochila.
ResponderEliminarBesos. Me gusta tod. Que Bonito¡¡¡, que envidia¡¡¡¡ Os he robado algunas fotos del blog. Besos mas.