miércoles, 25 de mayo de 2011

Día 12 – Arizona y las maravillas de la naturaleza


Hoy hemos dejado atrás la maravillosa Nuevo México y hemos entrado en Arizona. Arizona es un estado conocido por su paisaje desértico y por el Gran Cañón del Colorado, sin embargo, si te adentras en el estado, descubres una tierra de increíbles y variados paisajes que conforman su maravillosa naturaleza. Es un lugar de gran riqueza histórica; una historia de indios, conquistadores, forajidos, cowboys, pistoleros y buscadores de oro. 




Arizona estuvo habitada durante siglos por tribus indias hasta que el explorador español Francisco Vázquez de Coronado (el mismo que colonizó Santa Fé y Alburquerque) alcanzara la zona en 1540, procedente de Ciudad de México. Igual que Santa Fé y Alburquerque, y gran parte de lo que hoy es Texas y el sur de EEUU, la región en la que hoy se asienta Arizona perteneció al Virreinato de la Nueva España. Hoy Arizona posee la tercera mayor población de indígenas del país y cuenta en su territorio con las mayores reservas indias de Estados Unidos.


La Ruta 66 es complicada de seguir por Arizona ya que hay muchos tramos de carretera sin asfaltar o en los que la maleza se ha comido la carretera. Pero aunque difícil, seguir la Ruta 66 por Arizona te permite vivir la experiencia de un viaje por carretera a la antigua usanza. Hoy nuestro día ha vuelto a pasar por los pequeños pueblos de la antigua carretera, aquellos que te llevan a retroceder en el tiempo y preguntarte cómo era todo entonces.

Holbrook es uno de esos pequeños pueblos por donde antes pasaba la carretera principal de América y donde aún se conserva uno de los moteles leyenda de esta carretera. Es el Wigwam Village Motel, donde cada habitación es un Tee Pee, es decir, la típica cabaña de los indios americanos. Delante de cada TeePee aún se pueden contemplar los coches clásicos de la colección privada del propietario. Hoy el Motel está fuera de funcionamiento y en 2002 pasó a formar parte de los lugares inscritos en el Registro Nacional de Lugares de Interés Histórico.





Siguiendo nuestro camino por la 66 llegamos a Winslow, un pequeño pueblo que gracias a la canción de The Eagles, “Take it Easy” ha conseguido bastante renombre. El corazón del casco antiguo de la ciudad estaba atravesado por la antigua Ruta 66 y hoy está dedicado a la "carretera madre".



Empezamos a dejar atrás los paisajes desérticos a lo largo de la carretera y según nos acercamos a Flagstaff empezamos a respirar el aire fresco de montaña y bosques de pinos. Jamás me imaginé que encontraría un paisaje como el de Navacerrada en Arizona. Con una altitud de más de 2000 metros sobre el nivel del mar, Flagstaff es, además de una hermosa ciudad de estudiantes universitarios, un pueblo lanzadera para la estación de esquí. Es una ciudad con un ambiente muy europeo, con edificios históricos de ladrillo y agradables calles llenas de restaurantes y terrazas.







Por cierto, paseando por Flagstaff me he encontrado otro símbolo de la madre patria...

¿Curioso eh?
Al sur de Flagstaff, a unos 80 km, se encuentra Sedona, un bellísimo pueblo rodeado por la inmensidad del Red Rock Country (el país de la roca roja). El paisaje es impresionante, formado por las colinas rocosas de arenisca roja que tantas veces hemos visto en las películas. 





 

Y mañana, una de las excursiones más esperadas, del Gran Cañón del Colorado a Las Vegas.

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