sábado, 28 de mayo de 2011

Día 15 - The End

Nuestro viaje llega a su fin
 Con el final de la Ruta 66 en Santa Mónica acaba también nuestro viaje, que no nuestra aventura. Hemos tenido la suerte de poder completar un viaje único, mágico e inolvidable, el sueño de muchos aventureros. Hemos viajado quince días, conducido más de cuatro mil kiómetros, atravesado diez estados, conocido lugares increíbles y paisajes nunca vistos. Hemos cumplido un sueño, un viaje para recordar toda la vida. En nuestra aventura nos han perseguido tornados y hemos atravesado ciudades devastadas por sus efectos; hemos cruzado puentes sobre ríos desbordados y ciudades inundadas; hemos atravesado frondosos bosques y áridos desiertos; hemos visto ciudades fantasmas y muchos fantasmas en algunas ciudades; hemos conocido la cuna del Country y la del Rock n' Roll; nos hemos sumergido en la América profunda...y en la más superficial; hemos aprendido historia de España y de su legado por estas tierras; hemos contemplado una de las maravillas del mundo; hemos sobrevivido al calor de Las Vegas. Hemos vivido una experiencia única e irrepetible.

El final del camino

El final de la Ruta 66

La playa de Santa Mónica, archiconocida por sus "Vigilantes de la Playa"

El famoso muelle de Santa Mónica, tantas veces filmado en innumerables películas

Espero que hayáis disfrutado del viaje casi tanto como nosotros y espero que, algún día, vosotros también podáis vivir la experiencia de lo que es cruzar América a través de la que ha sido y será su calle principal, la madre de todas las carreteras, la mítica e histórica Route 66

Gracias a todos los que nos habéis acompañado durante el viaje. La aventura continúa en Los Ángeles.
¡Hasta siempre, Route 66!

THE END

viernes, 27 de mayo de 2011

Día 14 - De Las Vegas a Los Ángeles

Ya sabéis lo que dicen, "Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas", así que, no voy a desvelar mucho de lo que hicimos aquí...:-)

Como os contaba en el anterior post, Las Vegas es un sitio impresionante...y muy curioso. Y creo que es uno de esos sitios que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Eso sí, conviene estar preparado para el calor porque, aunque en Madrid también se llega y se pasa de los 40 grados, en la capital no soplan los vientos sofocantes del desierto de Mojave. ¡No sabéis el calor que pasamos!¡Y yo en vaqueros todo el día!

Cada hotel es a su vez un casino, y todos están tematizados.A nosotros el que más nos gustó fue el Venecia pero cada persona que viene a Las Vegas tiene uno favorito. Se puede entrar en los hoteles sin ninguna restricción y, de hecho, a parte del juego, eso es lo que se viene a hacer en Vegas. El turismo aquí consiste en ir de hotel en hotel observando no sólo sus espectaculares fachadas sino también sus impresionantes interiores. Además, en su exterior, muchos hoteles tienen espectáulos gratuitos, como el de las sirenas, los piratas y los fuegos artificiales del Treasure Island, las fuentes cibernéticas a ritmo de la música en el Bellagio o la erupción del volcán en el exterior del Mirage.


El hotel Venecia



El gran canal continúa dentro del hotel Venecia

La Isla del Tesoro
El Mirage, tematizado en la polinesia. En su interior tiene un delfinario, leones, tigres blancos...

El Bellagio, recreación del lago Como en Italia

París

El hotel Excalibur, los caballeros de la mesa redonda y la época medieval

El Luxor recrea lo mejor de Egipto

El Hotel y la montaña rusa del New York, New York


Una pareja recién casada en la famosa capilla White Litlle Chapel

White Little Chapel
El hotel The Stratosphere, está situado al final de la gran avenida de Las Vegas Boulevard. En la cima de su torre, a 350 metros de altura, hay tres atracciones que quitan el hipo. Nosotros nos montamos en INSANITY, una atracción que te deja suspendido en el aire y comienza a dar vueltas sobre el vacío.

INSANITY, la atracción en la que Brandon y yo nos montamos

Las vistas de Las Vegas desde The Strastosphere

Y así nos despedimos de Las Vegas, desde lo más alto y con una sensación de mareo que no os imagináis.

El final del viaje cada vez está más cerca. Entre Las Vegas y Los Ángeles ya sólo queda una parada, la ciudad fantasma de Calico. Situada en pleno desierto de Mojave, Calico fue hace tiempo, en 1890, una rica ciudad minera. Cuando la plata se desvalorizó y las minas perdieron su valor, la gente abandonó el pueblo. En 1907 ya no quedaba un sólo habitante en la ciudad. En 1950 un hombre de negocios de la zona, Walter Knott, compró la propiedad donde la ciudad se asentaba y comenzó la restauración del pueblo para devolverlo a su imagen original. Aunque es muy recomendable parar a visitarlo, si alguna vez habéis estado en los decorados de Almería os podéis hacer una buena idea de lo que encontraréis en esta ciudad "fantasma"










Y como todo lo bueno se acaba, después de Calico llegamos a Los Ángeles y el final de nuestra aventura, ahora sí, está más cerca que nunca.

jueves, 26 de mayo de 2011

Día 13 - Del Gran Cañón a Las Vegas


La visita al Parque Nacional del Gran Cañón ha sido una de las más gratas experiencias de todo el viaje.Si alguna vez fue cierta la expresión "una imagen vale más que mil palabras" ésta cobra aún más sentido cuando visitas por primera vez el Gran Cañón del Colorado. La magnitud de su espectacular paisaje te deja anonadado, embelesado y sin palabras que puedan explicar lo que de repente contemplan tus ojos. Es una de esas maravillas que quedan en el mundo y ante las cuales te sientes una pequeña hormiguita en el Universo, incapaz de concebir cómo es posible contemplar tanta inmensidad y tantos millones de años de golpe, en un vistazo.



Para que entendáis un poco mejor lo que intento difícilmente poner con palabras os cuento sus dimensiones. El Gran Cañón tiene 1.6 km de profundidad y unos 16 km de ancho; el río Colorado atraviesa el Cañón a lo largo de 446 km y lo lleva socavando desde hace más de seis millones de años; en el Cañón se vislumbran rocas de hasta 2000 millones de años de antigüedad, la mitad de la vida total de la Tierra. 


El Gran Cañón tiene tres puntos de acceso separados por al menos cinco horas de viaje en carretera. El más famoso, desde donde se observan las mejores vistas panorámicas del Cañón y el más frecuentado por los turistas, es el borde sur. El borde sur es el que Brandon y yo visitamos. A 320 km por carretera se encuentra el borde norte, más tranquilo y menos explotado, y en la parte oeste, en la reserva de los indios Hualapai, es donde se encuentra el recientemente famoso Skywalk, es decir, la pasarela de vidrio transparente que pende sobre el vacío del Gran Cañón. El borde sur y el norte pertenecen al Parque Nacional del Gran Cañón y por tanto su explotación depende del gobierno americano (la entrada al parque cuesta 25$ por vehículo). Por su parte, la parte oeste, al encontrarse en la reserva india de los Hualapai, es explotada en exclusiva por los indios nativos y para poder acceder, además de pasar por un camino no asfaltado, hay que pagar la entrada a la reserva, que son 43$, más la entrada a la pasarela, que suman otros 32$.Y todo ello no conlleva el permiso de hacer fotos, ya que antes de entrar al Skywalk, hay que dejar todas las cámaras, videocámaras y móviles en las taquillas de la entrada. Como véis, los indios han sabido explotar los pocos recursos que les han dejado. 





Otra de las cosas que más me ha sorprendido del Cañón es averiguar la cantidad de gente que fallece cada año en el mismo. Las altas temperaturas que se alcanzan aquí, junto con el entorno duro y árido, hace que muchos excursionistas poco preparados sufran golpes de calor que muchas veces resultan mortales. A lo largo del Cañón, al comienzo de los distintos caminos para descender hasta la ladera del río (una ruta que se tarda varios días en completar) distintos carteles anuncian la dureza del camino y, creedme, es para pensárselo dos veces. La mayoría de turistas van de un mirador a otro del parque por sus carreteras asfaltadas y se conforman con las maravillosas vistas panorámicas del entorno. Sin embargo, los más atrevidos pasan días y noches inmersos en las profundidades del Cañón, disfrutando de una perspectiva diferente a la del resto de nosotros. A parte del calor, en el camino se pueden encontrar otros obstáculos como serpientes y  escorpiones. Otra alternativa para disfrutar del Cañón es recorrer el río por sus rápidos. Con lanchas a motor, remos o palas, para recorrer el río entero se necesitan varias semanas(!) y de noche se acampa en las playas de arenas de la ladera del río. Los recorridos por el río son todos comerciales, no es posible recorrer el Colorado de forma privada, y hay que reservar por lo menos 6 meses antes, así que, ya sabéis.


Tras pasar toda la mañana y la tarde en el Gran Cañón, y con muy pocas ganas de dejarlo atrás, pusimos rumbo a Las Vegas volviendo a nuestra carretera preferida, la "Carretera Madre". En Arizona condujimos por uno de los tramos ininterrumpidos más largos de la carretera, entre el pueblo de Seligman y Topock, partiendo de la clásica Williams.



Seligman es uno de los tesoros de la Ruta 66 que bien merece una visita. Es un pequeño pueblo atravesado por la carretera que parece anclado en los años 50 y 60. Todo sigue tal y como se podía ver entonces, como si el reloj se hubiera parado y nunca hubiera vuelto a andar. Esto es lo que hace de la Ruta 66 un viaje sin igual. La oportunidad de transportarte al pasado a través de las historias contadas por ciudades medio abandonadas, con moteles anticuados, clásicos restaurantes americanos y oxidados surtidores de gasolina.






La noche se nos echó encima de camino a Las Vegas y tuvimos la suerte de contemplar la caída del sol sobre la Ruta 66, a lo largo de su árido desierto con la silueta de las montañas rojas de fondo. 




La llegada a Las Vegas fue impresionante. Entrar a la ciudad a través de su avenida principal conocida como “The Strip” es sumergirse en un mundo casi irreal, con cientos de bombillas y luces de neón, mareas de gentes caminando por las aceras y cientos de coches cruzando por alguno de los seis carriles que conforman la carretera de Las Vegas Boulevard. Una locura increíble que no es comparable ha nada que haya conocido antes. Es como un parque temático en el que se recrean los lugares más famosos del planeta: las pirámides de Egipto, la torre Eiffel de Paris, los canales de Venecia, los rascacielos de Nueva York...


Hotel París

El Bellagio


 

Y tras disfrutar de la noche y el día en Vegas, nuestro viaje se acerca a su fin...última parada,
Los Ángeles